La Evaluación

Después de todo un año trabajando, en algunas empresas (más bien en pocas) se produce después de navidades, en torno a Enero o Febrero, la temida Evaluación. La evaluación consiste en una reunión con tu gerente de proyecto, el cual tiene una visión muy sesgada y tendenciosa de tu trabajo y habilidades, y dicha malformación de la realidad muchas veces le viene dada por tus jefes de proyecto los cuales lanzan informes subjetivos sobre ti, o simplemente no tiene ni puta idea de lo que hablan ya que es un trilero deluxe y de antemano presupone que tu trabajo y sudor vale menos que el suyo.

En estas reuniones se valora tu labor durante todo el año, los proyectos en los que has participado y los resultados obtenidos. El resultado de la evaluación depende de varios factores; si ha sido un buen año para la empresa con beneficios extra, si le caes bien a tus jefes o gerente, si has lamido los culos adecuados, si has sabido agachar la cabeza y ser un buen padefo, si no te has afiliado a un sindicato, has protestado cuando no te dejaron coger esa semana de vacaciones, te quejaste cuando os quitaron los tickets de comida…etc, son varios factores que pueden declinar la evaluación, y no solo la del año, sino la de toda tu historia en esa empresa. Ya sabéis lo bueno se olvida pronto, lo malo perdura hasta tu ultimo aliento.

La evaluación puede resultar positiva o negativa, y siempre irá acompañada o con la promesa de una subida de sueldo, o con una reprimenda achacando tu falta de compromiso y los pésimos resultados de tu proyecto-s, es decir cuando una reunión de evaluación es negativa prácticamente se convierte en una reunión Gestapo.

Suele pasar en las reuniones de evaluación que aunque tu evaluación sea positiva y tu actitud la correcta, todo se quede en eso, en una palmada en la espalda. Luego vienen las excusas; “hemos crecido pero ya hemos cerrado el periodo de facturación para este año”, “después de verano ya si eso te subimos”, “la subida tiene que ser progresiva”, “esta evaluación no te podemos subir, pero la tendremos en cuenta para el año que viene”, “tenemos que esperar a que el departamento económico apruebe la subida”, “no te podemos subir, pero sigue así y la siguiente evaluación la subida será el doble”, lo que en mi barrio se viene llamando “darte largas”.

Las evaluaciones negativas simplemente sirven para decirte lo muy inútil que eres y lo muy descontento que están con tus labores, pero al mismo tiempo te animan a que sigas currando como un animal y te hagas unas cuantas horas extra más al mes. Intentando de forma paradójica reforzar tu compromiso y bien estar con la empresa al mismo tiempo que te dicen lo muy estúpido e incompetente que eres.

El objetivo real que se esconde en todas estas reuniones es repartirse el pastel entre gerentes y trileros variados. Y aquí viene el paralelismo entre los jefecillos y empleados, y su modo de ver las evaluaciones. Dos mundos diferentes y separados, con dos visiones de un mismo lado. Los gerentes y trileros verán que si la empresa o su proyecto ha facturado más ha sido gracias a ellos y su magnífica gestión, todo gracias a sus dotes de líder y conocimientos corporativos, pero nunca verán que los que han construido las aplicaciones y webs han sido los programadores, es mas intentaran no subir los sueldos para así poder ellos mantener sus subidas e incentivos. Mientras desde el otro lado los gorrillas informáticos ven que durante todo el año han trabajado en varios proyectos, cambiando de tecnología y tercio como el que pulsa un interruptor de la luz, desde su lado se ve distinto. Han trabajo horas gratis, han construido y desarrollado software, han mantenido incidencias, aguantado directamente el aliento del cliente en su nuca, han realizado documentación, análisis, presentaciones,  y otras muchas labores que no les correspondía.  Gracias a su trabajo y trato con el cliente, este ha renovado el contrato.

Por su lado el gorrilla informático no entiende al trilero o gerente deluxe, el simplemente ha ido al cliente un día cada dos o tres meses, ha regalado sonrisas y apretones de manos y se ha largado tras pasar un par de horas, y aun así el gerente, jefe de proyecto o quien sea se lleva todo el merito, la parte más jugosa del pastel y no solo se conforma con eso, sino que a su vez frena una posible subida o mejora al gorrilla de turno.

Esta es la triste realidad que se esconde tras las reuniones de evaluación, es una lucha entre gente que pinta la mona y gente que construye algo tangible, gente que solo sabe mandar correos, organizar Excel, reuniones y medio dominar el Microsoft Project, y gente que se parte el lomo conociendo diversas tecnologías informáticas, que trabaja sobre explotado, que aguanta al cliente, sus caprichos, sus prisas y aun así y pese a todo resulta resolutivo, saca curro adelante y hace que su labor se refleje en modo de renovación de contrato con el cliente.

El problema es que el trilero, gerente o jefe nunca vera esto, siempre creerá que la renovación de contrato es por sus inmensas y maravillosas habilidades para negociar, apretar manos y por su perfecta e inmaculada sonrisa, que todo es gracias a su manejo de Excel y toma de decisiones en momentos tan críticos como decidir si llevar corbata gris o verde para la reunión con el cliente.

Sé que siempre pongo el mismo ejemplo, un arquitecto diseña un edificio pero él no lo construye, no pone ni una puta piedra, ni un gramo de cemento. Lo hacen otros, que son los más pringaos, los que menos ganan y que peores condiciones tienen. El arquitecto murmura en reuniones “veis mi edificio, lo hice yo”, y su pecho se hincha hasta su límite. En la informática es aun más triste, ya que por lo menos el arquitecto sabe diseñar y tirar líneas, pero los gerentes y trileros ni siquiera diseñan nada, para eso ya están los analistas y analistas programadores.

Aun así como comentaba al inicio del post, las reuniones de evaluación no se realizan siempre, ni todas las empresas, ni todos los años,  de hecho algunas empresas no suben ni el IPC. Y como veis una vez más dentro del mundo de la informática y trabajo en oficina todo resulta ser un puto circo, donde siempre nos dan por culo a los mismos. La empresa obtiene sus beneficios y se los reparten los más altos niveles y jefes, al empleado mientras le espera un duro año de presiones, mucho trabajo y reuniones Gestapo a la mínima que se descuide.

Eso sí, tras finalizar la ronda de evaluaciones a todos los empleados, los jefes de proyecto, manager, gerentes y de mas calaña sonríen entre ellos y comentan “ha sido muy buen año, de hecho ha sido un año cojonudo, voy a anotarlo en mi nuevo Ipad de empresa y hacer una grafica de colorines con Excel”. Al mismo tiempo algunos de los gorrillas teclean en google; infojobs.

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8 comentarios en “La Evaluación

  1. Ano Ni Mato dijo:

    Estoy muy de acuerdo. La mayoría de las veces las evaluaciones no sirven, ya la empresa no sabe lo que has hecho (todavía recuerdo cuando se fue mi compañero y cómo el gerente nos dijo enfadado que cómo no sabía que hacía tantas cosas), por no hablar que no se hacen evaluaciones de 360º, sólo a los “subordinados”,etc. Dicho esto, tengo un par de comentarios:
    · En el caso del arquitecto, por lo que conozco, es cierto que los hay muy conocidos y famosos que viven en otro mundo (Foster, Calatraba – que le ponga como arquitecto seguro que a alguno le duele-, etc.) pero la mayoría acaban siendo falsos autónomos, es decir, gorrillas de su profesión. Yo diría que el gerente de turno corresponde más con el constructor, que cree que sabe todo y todo el mérito es suyo. Por no hablar, que los arquitectos tienen un seguro, por si ocurre alguna desgracia, que es mucha más responsabilidad de la que tiene ningún gerente (por supuesto, hablando de este tipo de cárnicas).
    · Segundo punto, me gustaría romper una lanza por esos responsables que son conscientes de verdad que dependen totalmente del trabajo de los programadores y que se encuentran entre el cliente y su equipo. Seguro (espero) que hay alguno.

    Un saludo.

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    1. Me parece muy correcta tu apreciación sobre Arquitecto Constructor, estoy muy de acuerdo con la puntualización, aunque creo que en el fondo sabes a lo que me intentaba referir.

      Por otro parte, el segundo punto, siempre hay excepciones o personas que si saben hacer su trabajo y distinguir. El problema es que son muy pocas, y serán miradas mal o de forma extraña por los trileros empresaurios de Españistan mientras piensan “que raro es este”. Pero si es cierto que a veces se pueden hacer bien las cosas, en eso coincido, pero en mi experiencia de años lo he visto casi siempre hacer mal, de manera cutre, casposa y ruin.

      Gracias por tus comentarios! voy a tener que crear un tipo de usuario VIP del blog para Ano Ni Mato XD

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  2. Ano Ni Mato dijo:

    El comentario sobre los responsables es por arrojar un rayo de luz. Todavía tengo esperanza que la situación cambien en el futuro (en algún momento se tendrán que jubilar los que están ahora ;P ) porque ahora sí comparto la misma sensación que tú.

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  3. Benjamín Bruno dijo:

    ¿Qué queréis que os diga que no sepáis ya? A mí me parece un mal chiste. Te puedes deslomar que si a la empresa no le conviene, no te van a subir el sueldo (Fulanito se merece un A++ pero como la empresa no ha tenido un buen año, le ponemos una C que así no obtiene subida salarial ni de categoría). En todos los años que llevo trabajando (y no son pocos) en la vida me han subido de categoría si no es por cambio de empresa (a excepción del primer trabajo que me pasaron de de Programador Junior a Programador).
    Además, no sólo es eso; llevo como cuatro años sin evaluaciones porque invariablemente las empresas me despedían en Navidad (este es el primer año que no pasa, aunque me he cambiado yo), bien porque el cliente decidía cerrar el proyecto, porque me negaba a hacer horas extras por la cara, porque no les gusté… Así que las evaluaciones me resbalan bastante, que digan lo que quieran.

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    1. Es una triste realidad dentro del mundo de la informática, y mas si contamos a parte lo mal que están los contratos y la temporalidad y dependencia de tu puesto de trabajo de terceros, como viene siendo siempre que se subcontrata y se depende de un cliente.

      Al final por unas razones u otras las Evaluaciones muchas veces ni se producen, y cuando se producen o son una reunión Gestapo encubierta o simplemente se traducen en una promesa de subida acompañada de palmadita en la espalda.

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